De Acuerdo con la Ciencia, los Padres sí Tienen un Hijo Favorito

Si eres una persona que tiene uno o más hermanos, seguramente te identificarás mucho con este artículo. Y es que desde la infancia vamos notando que nuestra madre o padre van teniendo un hijo consentido, por más que ellos siempre enfaticen que no es así.

Pero queridos padres de familia, esa mentira de que no tienen un hijo favorito se acabó. Un estudio indica que a pesar de amar a sus hijos de una forma incondicional, sienten mayor empatía por uno de ellos. Lean con mucha atención cuales son las razones que hacen esto evidente.

Los padres sí tienen un hijo favorito

El amor de los padres, que se supone debería ser equitativo, es a menudo un objeto que los hijos codician y ven como uno de los bienes más preciados, pues no es algo que se puede comprar con dinero; sino un derecho de nacimiento que, al lucir un poco distante no provoca sino una combinación entre rabia y tristeza que inevitablemente saldrá a como dé lugar.

Si se le hace a los padres la pregunta expresa, ninguno dudará en decir que entre sus hijos no existen favoritismos.

Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad Purdue de Estados Unidos, apunta a que todos ellos mienten, porque a pesar de amar a sus hijos de una forma incondicional, sienten mayor empatía por uno de ellos basándose en diferentes aspectos y conductas que pueden agradar o desagradar a los padres, según sea el caso.

¿Quiénes son los favoritos?

Según la psicóloga Jill Suitor, autora del estudio antes citado, quienes gozan de mayor favoritismo casi siempre son las niñas. Sin embargo, conforme éstas llegan a la adolescencia su popularidad baja, pues mientras en la niñez son mucho más obedientes y apegadas a sus padres.

Conforme llegan a la adolescencia van perdiendo su favoritismo, pues es justo a esa edad cuando comienzan a volverse rebeldes y a mostrar conductas que a sus padres no les parecen del todo adecuadas.

Por que los padres tienen un hijo favorito

Más allá del sexo, el hijo favorito también es aquél que tiene gustos o gestos parecidos a los de alguno de sus padres. Es decir, que es mucho más probable que el hijo favorito sea aquel que siempre esté de acuerdo con las decisiones que se toman en casa y además las lleve a cabo sin ningún problema.

Por otro lado los hijos más rebeldes serán aquellos que sí obtendrán afecto de sus padres, pero que no será ni cercano al que recibe su hermano.

¿Hay consecuencias en tener favoritismos entre los hijos?

No sólo se trata de la baja autoestima y las consecuencias que sufren aquellos hijos que son tratados como “inferiores” ante sus hermanos. También está presente la tremenda carga que sienten algunos hijos al sentirse responsables de cuidar de sus padres cuando estos lleguen a la vejez.

Tal y como lo asegura un estudio publicado en 2015 por el Journal of Gerontology, los llamados “hijos de mamá” sienten una presión mucho mayor a la de sus hermanos cuando se habla de hacerse responsables de la salud sus padres.

En contraparte, la psicóloga Ellen Weber Libby, autora del libro El Hijo Favorito asegura que no hay nada malo en aceptar que existe un hijo favorito, pues esto permite que los padres pongan más atención en la manera en que tratan a sus hijos.

¿El favorito siempre conserva su lugar?

La especialista asegura que mientras algunos padres prefieren al hijo que se parece más a ellos, otros pueden ir cambiando de favorito a medida que ellos van atravesando los distintos períodos de crecimiento y madurez.

La hija que podía resultar la debilidad de un padre durante la infancia se puede convertir en una pesadilla al momento de transcurrir su adolescencia.

Sin embargo, a pesar de que los favoritismos pueden desencadenar confusiones y conflictos entre los hermanos, una buena comunicación entre ellos puede hacer que estas barreras queden superadas y su relación fluya como si dicha preferencia ni siquiera existiera.

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